Mi antigua tierra natal en el sur de Italia: arte erótico en Pompeya

Hay lugares que uno visita y lugares que pasan a formar parte de uno mismo. Para mí, Nápoles, la costa amalfitana, Capri y Pompeya pertenecen a la segunda categoría. Esta región del sur de Italia es mucho más que un destino vacacional. Aúna historia, cultura, naturaleza y alegría de vivir de una forma que cuesta mucho expresar con palabras.

Nápoles: caótica, ruidosa y llena de alma

Quien visita Nápoles por primera vez suele sentirse abrumado. La ciudad es ruidosa, animada y, a veces, también un poco caótica. Pero precisamente ahí reside su encanto especial. Entre callejuelas estrechas, palacios históricos y pequeñas cafeterías, la vida auténtica late con fuerza.

Nápoles no es una ciudad que se comprenda a primera vista. Hay que vivirla, visitar sus mercados, pasear por el casco antiguo y dirigir la mirada una y otra vez hacia el majestuoso Vesubio. Quien se anime a hacerlo, descubrirá una de las ciudades más fascinantes de Europa.

La Costa Amalfitana: belleza a cada paso

Pocas regiones del mundo pueden compararse con la belleza de la costa de Amalfi. Las casas de colores parecen pegarse literalmente a los escarpados acantilados, mientras que, en las profundidades, el mar turquesa brilla con sus reflejos.

Lugares como Amalfi, Positano o Ravello tienen una belleza casi irreal. Sus estrechas callejuelas, los jardines de limoneros y las espectaculares vistas convierten cada excursión en una experiencia inolvidable. Incluso después de muchas visitas, esta costa no pierde nada de su magia.

Capri: elegancia en pleno Mediterráneo

Capri tiene un ambiente muy especial. La isla combina la belleza natural con la elegancia italiana. Ya la llegada en ferry resulta impresionante, cuando se ven los escarpados acantilados que se alzan sobre el mar.

Además de lugares de interés tan conocidos como la Gruta Azul o los Faraglioni, merece la pena descubrir también los rincones más tranquilos de la isla. Allí, Capri muestra una faceta totalmente diferente: lejos del bullicio, con pequeños senderos, miradores escondidos y villas históricas que cuentan historias fascinantes.

Pompeya: un viaje en el tiempo a la Antigüedad

Para mí, Pompeya es uno de los yacimientos arqueológicos más impresionantes del mundo. En casi ningún otro lugar se puede experimentar la vida de la Antigüedad de forma tan directa como aquí.

Cuando el Vesubio entró en erupción en el año 79 d. C., la ciudad quedó sepultada bajo cenizas y rocas. Por irónico que parezca, fue precisamente esta catástrofe la que hizo que gran parte de Pompeya se conservara en un estado excepcional.

Al pasear por las calles, se pueden ver viviendas, tiendas, termas y templos. Da la sensación de que los habitantes hubieran abandonado la ciudad hace solo unas horas.

La sorprendente apertura del mundo antiguo

A muchos visitantes les sorprende lo presentes que estaban el erotismo y la desnudez en Pompeya. Los antiguos romanos tenían una actitud mucho más natural respecto al cuerpo humano que muchas sociedades modernas.

En numerosas viviendas se encuentran frescos con representaciones eróticas. También las esculturas y las pinturas murales demuestran que la sexualidad era una parte natural de la vida pública y privada. Son especialmente conocidas las obras de arte procedentes de antiguos burdeles, así como las representaciones del dios de la fertilidad, Príapo.

Estas obras no tenían en absoluto una intención exclusivamente provocativa. A menudo cumplían funciones religiosas, simbólicas o sociales y hoy en día nos ofrecen una visión fascinante de la cultura del Imperio Romano. Para mí, como fotógrafa de desnudos, Pompeya es un lugar especialmente fascinante. Los numerosos frescos, las esculturas y la representación natural del cuerpo humano desnudo transmiten, aún hoy, una asombrosa libertad artística y muestran lo estrechamente vinculadas que estaban la estética, la vida cotidiana y la sensualidad en el mundo antiguo.

Mi consejo: visita primero el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles

Quien quiera comprender realmente Pompeya no debería empezar su visita allí, sino en Nápoles.

El Museo Arqueológico Nacional alberga numerosos hallazgos originales de Pompeya y Herculano. Muchos de los frescos, mosaicos, estatuas y objetos cotidianos más importantes se trasladaron a Nápoles para protegerlos de las inclemencias del tiempo y los robos.

En particular, los famosos murales y la colección de arte erótico antiguo ayudan a comprender mejor la cultura y la mentalidad de los romanos. Quien contemple primero estas obras de arte en el museo, podrá apreciar mucho mejor las conexiones cuando visite Pompeya.

Mientras que muchos visitantes recorren las ruinas y solo ven muros antiguos, tras la visita al museo se obtiene una visión mucho más completa. De repente, las casas recuperan sus colores, las estancias su significado y el arte su efecto original.

Una región llena de historia y vitalidad

Nápoles, la Costa Amalfitana, Capri y Pompeya conforman en conjunto una región única. Aquí, los paisajes espectaculares se combinan con una historia milenaria. Por la mañana se puede pasear por calles antiguas, al mediodía sentarse junto al mar y, por la noche, dar un paseo por las animadas callejuelas de Nápoles.

Para mí, esta zona sigue siendo un pedacito de mi hogar. No solo por su belleza, sino porque demuestra lo estrechamente vinculados que pueden estar el pasado y el presente. Quien visita el sur de Italia descubre mucho más que lugares de interés: vive una región llena de historias, emociones y una alegría de vivir inconfundible.

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