Los «deepfakes» frente a la fotografía artística de desnudos
Hoy en día, los «deepfakes» y la fotografía artística de desnudo representan dos universos visuales totalmente distintos. Por un lado, están los cuerpos generados por IA: perfectos, moldeables a voluntad y sin origen real. Por otro lado, está la fotografía clásica de desnudo como proceso artístico, caracterizada por el encuentro, la intuición y una mirada consciente hacia el ser humano.
Las tecnologías «deepfake» permiten generar imágenes fotorrealistas sin que la persona representada exista en realidad. Los cuerpos pueden optimizarse, estandarizarse y reproducirse infinitamente. El resultado suele ser visualmente impresionante, pero al mismo tiempo intercambiable. Carece de contraste, de historia y, en última instancia, de autenticidad.
La fotografía artística de desnudo funciona de forma muy diferente. Se basa en personas reales, luz real y un momento auténtico. Como fotógrafa de desnudos, muestro en mi libro ilustrado "Shades of Sensuality", publicado por la editorial teNeues, lo compleja y sutil que puede ser la fotografía de desnudo. Mis fotografías de desnudo son serenas, minimalistas y se sustentan en un concepto estético claro. En lugar de buscar superficies perfectas, lo que prima es la expresión, la personalidad y la presencia.
Una diferencia fundamental radica en la perspectiva: mientras que los modelos de IA aprenden a partir de conjuntos de datos y reproducen los ideales de belleza existentes, yo, como artista fotográfica, trabajo con un enfoque subjetivo, a menudo descrito como «mirada femenina». El cuerpo no se objetiva, sino que se entiende como parte de una historia individual.
A esto hay que añadir la materialidad. Un libro de fotografía artística es un objeto físico, con papel, calidad de impresión y diseño. Tiene una presencia que las imágenes digitales no pueden alcanzar. Un libro ilustrado como "Shades of Sensuality" no es, por tanto, solo una recopilación de fotografías, sino una obra de arte en sí misma.
En definitiva, se trata de algo más que de tecnología: los deepfakes generan imágenes que podrían ser reales. La fotografía artística de desnudos muestra momentos que realmente han ocurrido. Ahí radica precisamente su valor: no en la perfección, sino en el significado.